VISITAS

jueves, 19 de mayo de 2011

OBSERVACIÓN PARTICIPANTE

El escenario fue fijado finalmente en un centro de Secundaria (IES Virgen de La Paz -Alcobendas-), debido a la relativa facilidad de transporte público para llegar, y a las posibilidades de aparcamiento si se accede con coche particular. Por otro lado, el centro responde perfectamente a las características definidas para la investigación. En sus instalaciones estudian alrededor de 800 alumnos, desde los 12 hasta los 19 años (ESO, Bachillerato y FP en la especialidad de Electrónica y de Mecánica).
Otro aspecto reseñable a la hora de elegir los centros en los que realizar al investigación ha sido mi nula relación directa con este centro u otros de los investigados en la DAT Norte, pues según Taylor y Bogdan (1987:36), recomendamos que los investigadores se abstengan de estudiar escenarios en los cuáles tengan una directa participación personal o profesional. De esta manera, se garantiza una mayor objetividad a la hora de realizar las entrevistas y a la del análisis de los datos recogidos.
El primer acceso y la presentación se hizo un lunes del mes de mayo. Resultaron más sencillas de lo que se esperaba en un principio, pues al comentar en primer lugar con los conserjes (con mucha educación y trato de ustedes) el motivo de la visita -la investigación se planteó en todo momento de forma transparente y clara al personal docente o laboral, no así, en principio, al alumnado-, el interés que se suscitó entre el personal de la conserjería fue muy grande y todo fueron atenciones y ganas de colaborar. Me acompañaron al despacho del director y no sólo hicieron la advertencia de que había una visita esperando, sino que hasta anunciaron con énfasis el motivo de ésta y la importancia de que el centro participara activamente, según su opinión. Obviamente, esta decisión dependía en última instancia del director, pero me sorprendió ver la influencia que pueden tener los conserjes cuando se entra con buen pie con ellos. El resultado fue magnífico y el director, tras informarse sobre las características de la investigación, no lo dudó un momento y me dio acceso libre al centro, asegurando que informaría al profesorado de mi presencia, así como a los alumnos. Me comentó que para acceder a las clases debía acordarlo previamente con cada profesor.
Deambulé un rato por el exterior de los edificios del centro observando el entorno y a los alumnos que estaban en las pistas de deporte en su clase de Educación Física. Entablé conversación con un profesor que hacía una ronda de control (“guardia”) por el exterior de los edificios. Me dijo que la mejor hora para poder hablar con el profesorado, o incluso con los alumnos, eran las 11H AM, la hora del recreo, pues había una pausa de media hora y casi todo el mundo acudía a la cafetería para desayunar. Se comprometió a informar a sus alumnos de Bachillerato de cuál era la razón de mi presencia y a invitarles a que accedieran a la entrevista la próxima vez que les visitara. También hice algunas preguntas informales a algunos alumnos sobre sus horarios de clase para ir tomando contacto e ir anotando todos los detalles del escenario y sobre los actores en el cuaderno de campo (Taylor y Bogdan, 1987: 84).
Me despedí y volví a pasar por la conserjería entre el bullicio y alboroto de un grupo numeroso de alumnos de Bachillerato que salía de clase y no me permitía entablar una conversación normal con los conserjes para recabar todos los datos posibles de contacto: teléfono, fax, correo electrónico, nombres de los miembros del equipo directivo, de los propios conserjes… Les dije que les llamaría para avisarles de mi próxima visita. Me fui un tanto nervioso por la futura entrevista a los alumnos, pues ese comportamiento por su parte que acababa de presenciar no me dio buenos augurios.
Una vez fuera del centro repasé el cuaderno de notas para matizar cualquier aspecto que no hubiera podido anotar durante la visita. Me fijé en uno de los párrafos finales que decía:
(11/04/2011)
¡Gran oportunidad la de visitar un centro docente distinto en funcionamiento! Todos los profesores deberíamos visitar otros diferentes del nuestro para ver su funcionamiento y cómo se organizan. 
También sería interesante para los padres conocer dónde y cómo estudian sus hijos.
La mayoría de artículos que he leído sobre la enseñanza pública parece que, o son de otra época que no he conocido o se han escrito sin haber puesto los pies en un centro en su día a día.
Añadí en ese momento: me ha gustado mucho ver la familiaridad entre el personal docente y la buena disposición del personal laboral (administración y consejería), pero hay que observar más a fondo el comportamiento de los alumnos. Preguntar al profesorado acerca de ello.
Volví al centro otro lunes de la primera semana de mayo.

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